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DIARIO DE LA NAVEGACION EMPRENDIDA EN 1781

"Cuando estas indiadas se ponen en camino para las fronteras de
Buenos Aires, tienen que pasar precisamente por un parage del Rio
Negro, al que llaman _Chuelechet_, pues ningun otro es
transitable. Desde este sitio salen dos caminos, el uno para el
Colorado, el otro para las Salinas, que quedan á dos dias de
marcha, y en donde hay agua en abundancia. Desde este punto sigue
el camino por el Sauce y las sierras, y algunos trozos de indios
lo transitan sin pararse en el Colorado.

"Que el Cacique Negro, despues de haberse casado con una Araucana,
y de haber muerto á algunos indios emparentados con los del
cacique Usel[10], se ha separado de él, y se ha establecido cerca
de las tolderias de Chulilaquin.

"Para reconocer la otra banda del Colorado intenté vadearle, á
cuyo objeto le hice tantear por un indiecito que se hallaba á
cerca de media legua, pastoreando unos caballos de las tolderias
de Usel. Pero, viendo que poco le faltaba para nadar con su
caballo, no me determiné á pasarle, considerando que no era
precisa esta diligencia, pues se veia que aquellos terrenos eran
iguales á estos: y el cabo Bores me dijo, que los habia transitado
cuando vino con su partida al alcance de los desertores, y que le
parecieron mas fértiles.

"Por aquel lado hay dos pequeñas salinas: vimos á una de ellas; á
la otra no, por estar mas distante; y segun me informó el indio
Matias, tienen sal solo en el verano. La fertilidad de estos
terrenos, por lo que he andado, se extiende á cerca de cuatro
leguas de ancho en ambos márgenes, las que unidas suman ocho, y
creo que es el efecto de las inundaciones del rio en tiempo de las
grandes avenidas, que los indios dicen ser periódicas en los
veranos, y que cubren dos y hasta tres leguas por cada lado. La
planicie del terreno favorece estos riegos naturales, que serán
con el tiempo un manantial de riqueza para los que vengan á
explotarlo.

"Estos parages abundan de perdices, palomas, avutardas, patos,
lievres, venados, etc."

Ningun provecho sacó la Corte de Madrid de estos reconocimientos: la
apatia era su estado habitual, y solo cuando recelaba un rompimiento
con alguna potencia europea, se despertaba de su letargo para ordenar
que se explorasen las costas del sud, no con el objeto de poblarlas,
sino para desalojar á los extrangeros. En el gobierno del Virey Melo,
los cuidados de la lucha en que España se hallaba empeñada con la
República Francesa, hicieron registrar dos veces la Bahia de Todos los
Santos, la Anegada, y la boca del Rio Colorado, donde se sospechaba
que se ocultasen subditos de aquella nacion. Una de estas expediciones
salió del Rio Negro en el verano de 1794, á las órdenes del capitan de
fragata D. Juan Gutierrez de la Concha, que, despues de haber
acompañado al ilustre y desgraciado Malespina, se detuvo en Montevideo
para hacer un mas prolijo reconocimiento de los puertos de la costa
patagónica: la otra fué encomendada á D. José de la Peña, el piloto el
mas experto en la hidrografia de aquel litoral. El diario de Concha se
ha sustraido hasta ahora á nuestras indagaciones, y recelamos que el
fin desastroso[11] de este oficial, haya ocasionado la pérdida de sus
papeles: el diario de Peña nada adelanta á lo que sabemos del Rio
Colorado, habiéndose ocupado mas especialmente de reconocer las bahias
adyacentes.

En 1822 todos estos parages fueron explorados, de órden del gobierno,
por el Coronel Cramer, en cuyo informe hallamos las siguientes
noticias del Colorado. "De la Bahia de Todos los Santos pasé á la de
la Union. Las canales que conducen de una á otra tienen poco fondo, y
solo las chalupas pueden atravesarlas: reconocí al pasar la Isla Larga
y la de Borda; pero una y otra ofrecen muy pocos recursos.

"La Bahia de la Union, ademas de prometer las mismas ventajas que la
de Todos los Santos para la pesca, tiene tambien mejores fondeaderos:
la canal para entrar es bastante ancha, con cinco brazas de agua en
bajamar.

"El rio Colorado desemboca en esta bahia por dos canales: la una
chica, y la otra grande. A la pleamar las chalupas pueden pasar por la
primera; la segunda tiene tres brazas de agua casi en toda la
extension, de modo que los buques pueden fondear en este brazo con la
mayor seguridad.

"Creo que en toda la costa no hay un punto que ofrezca las ventajas de
esta bahia: porque, á mas de ser bastante abrigada, á pesar de su
grande extension, es tambien el único paso para llegar al Colorado,
por ser las bocas de afuera de esto rio casi siempre impracticables,
aun para las embarcaciones pequeñas.

"Entré en el Colorado por la canal chica: este rio se divide en una
porcion de brazos, que forman otras tantas islas, pero todas
anegadizas y pantanosas. La corriente baja con mucha fuerza, y trae
tanta arena que las canales se obstruyen. Al salir de este rio para
seguir la costa hacia el norte, hallamos tan poca agua que varamos con
una canoa chica. Como á nueve leguas del Colorado encontre la Bahia de
Brightman, etc."

Desde entonces no se oyó hablar mas del Colorado, hasta la campaña de
1833, en que el Sr. General Rosas, cuyo cuartel general ocupaba las
márgenes de este rio, ordenó que se emprendiese su reconocimiento.
Mientras la goleta San Martin penetraba por la boca del rio, dos
botes, que se construian en las inmediaciones del campamento, debian
seguir los movimientos de la division Ramos, para elevarse hasta donde
les era posible hacerlo. La San Martin muy cargada, y calando nueve
cuartas, pasó por la barra, y el 27 de Julio fondeó á dos cuadras del
campamento, que, segun las observaciones del astrónomo del ejército,
se hallaba en los 39° 37' 58" 5"' de latitud, y á los 64° 53' 55" 30"'
de longitud, al oeste del meridiano de Paris.

La boca del Colorado, que Villarino colocó en los 39° 57,' y el
capitan Morell[12] en los 39° 49', segun el capitan Bathurst, yace en
los 39° 55'. Sus demás observaciones se hallan en el parte que
insertamos á continuacion de este discurso.

"El rio Colorado, segun se colige del diario del Ejército[13],
corre sobre arena, y tiene de ciento á docientas varas de ancho.
Solo dá paso en el invierno, pues en verano está siempre lleno y
muy profundo: los indios lo pasan en balsas de sauce. Sus costas
son poco barrancosas, y pobladas en lo general de árboles de sauce
colorado y blanco. Cuando está crecido en verano inunda una parte
de los grandes llanos que se abren en sus márgenes. Los pastos de
estos son de los mejores engordes, y en los altos son fuertes y
excelentes para el pastoreo."

El nombre que lleva este rio, uno de los mas caudalosos de las pampas,
es la traduccion literal de _Coli-leufu_ que le dan los indios. En
algunos mapas publicados en Inglaterra y en Francia se le dá tambien
el título de _Primer Desaguadero_, y el de _Segundo_ al Rio Negro que
le sigue inmediatamente al sud: esta denominacion, cuyo origen
ignoramos, es exacta, porque efectivamente por estos dos rios
_desaguan_ al mar los infinitos raudales que bajan de la Cordillera, y
los que se forman en las pampas, en una extension comprendida entre
las costas del Oceano y las cumbres de los Andes, por el espacio de
cerca de 12 grados de latitud. Pero nada mas incorrecto que el curso
de ambos rios, segun los representan los modernos geógrafos: ni es
estraño que los desconozcan, siendo tan escasas las nociones que se
tienen generalmente de la topografia interior de este pais. Es de
sentir que en la última campaña al desierto, la division Ramos no
hubiese continuado sus marchas en la direccion que seguia, para
resolver practicamente el problema del origen del Colorado. Si fuesen
ciertas las noticias transmitidas por un observador moderno[14],
deberiamos buscar sus fuentes en la misma Cordillera, entre los 36 y
37 grados de latitud, y seguir su curso por las inmediaciones de
_Muinlin_[15], y al sur de Payen[16]: en lo que no cabe duda es, que
ningun rio de la provincia de Mendoza desagua en el Colorado, al menos
de un modo aparente. El Desaguadero, que fluye de las lagunas de
Huanacache, el Tunuyan[17], el Diamante, despues de haber derramado
sus aguas en las cienagas que encuentran, se pierden en una gran
laguna que se forma á las faldas de Limeñ-Mahuida[18]; y es probable
que esta inmensa acumulacion de aguas pase por meatos subterraneos á
aumentar el caudal del Colorado, que es el único rio que corre por
aquellas inmediaciones: lo que nos induce á creerlo son los grandes
tremedales que cubren sus orillas, y que suponen una infiltracion
copiosa y perenne.

Falkner, cuya _Descripcion de Patagonia_ contiene noticias
importantes, habla de un modo muy inexacto del Colorado: talvez es la
parte mas defectuosa de su obra. Imbuido como estaba de que este rio
"recibia cerca de San Juan y de Mendoza las aguas del Tunuyan, para
perderse despues en las lagunas de Huanacache;" sostuvo este error con
la especie de un buque español que naufragó en la Bahia Anegada[19], y
cuya tripulacion llegó por el Colorado hasta la segunda de estas
ciudades: de donde inferia que no quedaba la menor duda sobre el curso
de este rio, tal cual él lo habia descrito: (_the course of this river
therefore is established past all doubt[20]_). Citamos sus mismas
palabras para hacer sentir la necesidad de leer con desconfianza lo
que se ha divulgado hasta ahora sobre la topografia de estas
provincias. La que puede perfeccionarla es la obra de los Sres.
Fitz-Roy y King[21], recien anunciada en Inglaterra, sobre la Costa
Patagónica y el Estrecho de Magallanes, por ser el producto de muchos
años de diligentes é ilustradas investigaciones. Sentimos no haber
podido tomar conocimiento de los planos que sus autores enviaron á
Buenos Aires, y que nos hubieran ayudado á completar estas noticias.

Las costas del Colorado, tan yermas en el dia, abrigaban en otros
tiempos tribus numerosas. Los "Diuihets" y los "Chechehets,"[22] á
quienes los españoles llamaban _Pampas_: los "Puelches" y los
"Tehuelches," mas conocidos con el nombre de _Serranos_ ó _Patagones_,
poblaban estas vastas soledades[23], de donde se lanzaban como fieras
sobre nuestros establecimientos rurales. Cuando se emprendió por
primera vez el reconocimiento del Colorado, el gefe de mas séquito de
estas parcialidades era el famoso Chanel, ó _Cacique Negro_, que fué
por muchos años el terror de nuestra provincia: Villarino estrechó
relaciones íntimas con él, sin sospechar que debia ser su verdugo.
Reservamos los detalles de esta tragedia para nuestro discurso

 

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